Consultorio Odontológico Núñez
Esto no es una demostración con botones: es el sistema andando. Escribí como escribiría un paciente —mal, apurado, sin acentos— y mirá el panel de la derecha para ver qué pasa por dentro.
Mandá un mensaje y acá vas a ver qué entendió y qué hizo.
Para explicarlo
El nombre lo elige el cliente. Se presenta, saluda y se despide como alguien del consultorio. Nadie siente que le habla a una máquina.
No dice «su solicitud ha sido procesada». Dice «listo, te anoté». Ese detalle es la mitad de la diferencia.
Probá escribirle «cuanto sale una limpiesa» o «atendes los sabados?». Entiende igual.
Si te ofrece tres horarios y contestás «el jueves a la tarde», sabe cuál elegiste. Y antes de cerrar te pregunta la obra social, que es el dato que el consultorio necesita sí o sí.
Escribile «me duele muchísimo, no aguanto más» y mirá lo que hace. Frena, avisa al consultorio y no da ninguna indicación clínica.
Dice «dejame que lo veo con la doctora y te confirmo». Para el paciente, la conversación sigue siendo la misma.
Lo único que Sofía nunca hace es mentir si le preguntan de frente si es una persona. Ahí contesta que es el asistente del consultorio y ofrece pasar con alguien del equipo. Probalo: escribile «sos un bot?». Está resuelto de forma que no rompe la conversación — y te evita un problema legal, sobre todo si algún día vendés fuera del país.